Herencias y querencias: homenaje a Germán Dehesa

Texto y fotos de Víctor Zenteno

Sonaré “Muchachocho”, como la pareja de mi vida le ha dado a llamarme a últimas fechas, antiguo, grande o de plano viejito para mis 48 años, cuando en mi día a día las frases melancólicas surgen de mi voz. “En mis tiempos”, “Cuando era joven” o la recurrida con más frecuencia: “Antes se hacían las cosas diferente”.

La realidad, por lo menos para mí, es que las generaciones han cambiado. Con ellas se han ido desvaneciendo muchas de las referencias sociales, culturales o de lucha social y política de mi juventud. Momentos claves para nuestra sociedad, triunfos que dieron forma a lo que es hoy nuestra destartalada Ciudad de México. No olvidaré cuando Voceadores de México se enfrascó en una lucha con el periódico Reforma, por no seguir las reglas monopólicas de distribución y una buena parte de la sociedad tomo las calles, cada mañana, para vender el diario y así romper con una de las estructuras más longevas de nuestra ciudad.

Ese momento clave, que hoy nos da una libertad de prensa fuerte y con carácter, fue también un momento donde las columnas de opinión, anteriores a las redes sociales, tenían esa fuerza, además de la comedia y libertad que hoy no leo o veo. Recuerdo, con algo de nostalgia, cuando con los amigos y casi todas las noches nos reuníamos a tomar café en Coyoacán y platicar de todos los temas que un grupo de jóvenes de entre 17 y 21 años pueden hablar: amores, familia, política nacional o internacional. Eran parte del menú temático nocturnal que siempre se aderezaba con la risa. Esa risa sarcástica y dura, humor negro vestido de cultura nacional que se burla de todo y todos hasta que procesa las noticias y las vuelve más asequible a nuestro entendimiento.

Una de esas columnas, sin lugar a dudas la mas recurrida y agradecida, era La Columna del Ángel, de Germán Dehesa. Voz que con una maestría en las palabras, un humor sátiro y directo, podía reventar cualquier posición política tanto de derechas como de izquierdas. Una pluma expresamente política, pero apartidaria, que a diferencia de hoy en día, unificaba visiones, daba luz sobre los temas del día y nuestra clase política.

Es por eso que hace unos días que nos invitaron a una tertulia político musical con Angel Dehesa y Virulo, que definitivamente es mas Muchachocho que yo, accedí con grato gusto. En cuanto me dijeron que la tertulia, Herencias y querencias, iba alrededor de anécdotas y la columna de Germán lo primero que vino a mi mente fue ese pequeño lugar en Plaza Loreto, La Planta de Luz, donde más de una vez el grupo nocturnal se reunió a escuchar a German y al mismo Virulo en la nada desagradable labor de deshacer y rehacer nuestra sociedad, clase política, grandes empresarios y hasta uno que otro personaje de la farándula. Eran noches de risa en exceso. Tanta risa generaban, Germán y sus amigos, que uno dejaba la Planta sintiendo que había pasado dos o tres horas en el gimnasio especializado en abdomen y abductores.

Aquí es donde vuelve la frase: “Antes se hacían las cosas diferente”. La columna de Germán, como mencioné anteriormente, siempre fue una risa unificadora. Hoy en día la risa no es autónoma, no es libre, tiene un componente divisor y clasista; tanto para arriba de la pirámide social, como para abajo. Es vulgar y casi siempre soez, impertinente y segregadora de opiniones y personas. Si no piensas como yo, ya no es que seas mi contrario, ahora eres mi enemigo jurado, mi Masiosare Nacional, mi antagonista ideológico sin puntos compartidos. A esto le sumamos una sociedad que en promedio lee menos, se informa menos y de forma digital, el resultado: un combo mas grasoso que hamburguesa con papas de franquicia norteamericana.

Esta tertulia refrescante que es Herencias y querencias me recordó los tiempos donde podíamos ser valientes y corteses, duros y risueños, críticos, progresistas y con valores. Esa combinación que hoy no se ve, no se lee y si se llegará a escuchar, es peligrosa por ser contraria a todas las formas actuales, todas que son distintas y no soportan al otro diferente.

Según nos comentario Ángel y Virulo, estas tertulias seguirán realizándose los días 28 de julio, 11,18 y 25 de agosto a las 18:00 hrs en el Bar Hobos de San Ángel, en Ciudad de México. Sí, la risa es contagiosa y unificadora. Por eso los invito a que vean y sientan como eran nuestros tiempos de jóvenes, los tiempos que la ciudad era definitivamente otra, una más unificada, menos progresista pero donde criticar se volvía una risa constante y no llegaba el miedo a ser cancelado por Muchachocho Masiosare, enemigo funesto a muerte de las opiniones de redes sociales. En donde el cardio se hacía los viernes por la noche en La Planta de Luz y el resto de la semana se tomaba café con risas y amigos.

¿Y usted cómo durmió? Montiel… (Seguiremos reclamando)


VICTOR ZETENO. Comunicólogo de profesión y Chef por ilusión. De 2017 a 2022 realizó turismo biocultural en Zinacantán y eventos gastronómicos en San Cristóbal de las Casas, dos municipios del Estado de Chiapas, en México. Hoy en día es chef investigador en el Laboratorio Gastronómico Naranja Central 360º donde buscan investigar, preservar y recuperar la gastronomía enfocada en los valores ambientales, sociales y culturales.