
Crítica: La reunión
Por Viridiana Nárud (@viridianaeunice)
El contar cuentos en la Historia de la humanidad ha sido un arte que requiere de oficio. El romper las reglas necesita de maestría. Una historia debe tener un inicio, un intermedio, un clímax y un final. El orden no importa. Se puede comenzar por el final y contar una historia. Si nos vamos por la línea de la Nouvelle Vague en donde se busca la máxima libertad de expresión sin ataduras técnicas, encontramos dentro de esta ruptura una necesidad íntima y honesta de expresión, que no deja de emocionar al espectador. Un claro ejemplo es Jean Luc Godard en donde sus filmes muestran, en su mayoría, la expresión intima de sus personajes sin seguir ninguna regla narrativa. Crea una nueva manera de hacerlo. Por lo tanto, vemos que se ha roto la regla para crear una nueva forma: ya no se habla del mundo exterior de los personajes y cómo es que éste afecta sus vidas; se habla del mundo interior y cómo éste crea el mundo de los personajes.
En el caso de “La Reunión” nos enfrentamos a una dramaturgia sin rigor alguno: el tono y el género se hacen a un lado y por lo tanto no sabemos a qué nos enfrentamos. ¿Podría ser esto algo innovador e interesante? En teoría, esta obra es la reunión entre la Reina Isabel la Católica y Cristóbal Colón; en este encuentro los personajes comienzan hablar de la conquista de las Indias, la esclavitud y la masacre de los indios. No hay matices: Cristóbal es un malo cínico e Isabel una reina sin mucha personalidad. Mientras transcurre la obra, uno llena con nuevos datos lo que fue la Conquista, sin tomarlos muy en serio porque, además de estar dentro de una ficción, tampoco se arrojan datos duros. La permanente tibieza es la constante de la obra.
La dirección de Pilar Boliver se vuelve protagonista y enfrenta lo que todo director hace cuando no sabe contar una historia: juega con la escenografía haciendo trazos escénicos innecesarios que no cobran sentido. También la creación de cuadros, antigua escuela del teatro, se vuelve predecible. Sin entender que el cuadro se encuentra guiado por la emoción del personaje y que ésta es la que guía la dirección, no al contrario. La escenografía de Matías Gorlero es sobria y hermosa, justa en su medida. Los actores son buenos, sólo se enfrentan a una trama sin sentido.
Al final, todo se resuelve en un Deus ex machina. Fantasmas y muertos cobran vida. No es terror, tampoco es histórica. Una obra que en su pretensión se quedó corta y que recuerda que el saber contar historias es un arte y que en el teatro incumbe tanto al dramaturgo como al director. Los actores, como nobles del arte, sólo se someten a estas dos voluntades.
DATOS DE TEMPORADA
La Reunión se presenta hasta el 1 de diciembre los viernes a las 20:30 horas, sábado 19:00 horas y domingo 18:00 horas. El costo del boleto es de $300. Las localidades están disponibles en la taquilla del
Centro Cultural Helénico ubicado en avenida Revolución 1500 y en la página de internet www.helenico.gob.mx