ESCOCIA

HUIR DE QUIEN SOMOS
Por: Mireya Flores Marín* (@MireyaFloresM)

escocia

La memoria funciona de manera selectiva. Nuestro cerebro filtra aquellos recuerdos que nos permitirán lidiar con las consecuencias de nuestros actos y sobrellevar la vida, pero también es capaz de imaginar y proyectar lo que deseamos.

“Escocia”, del dramaturgo mexicano Gibrán Portela, representa de manera compleja este estado. Un personaje femenino (Esmeralda Pimentel) llega a lo que parecen ser los sanitarios de un edificio abandonado. Al mirarse al espejo no consigue reconocerse y mucho menos explicarse por qué tiene sangre en las manos: se resulta extraña así misma. Después interviene en escena un hombre (Eduardo Castañeda), quien, confiamos, dará sentido a los hechos.

Pimentel destaca por un desenvolvimiento certero y lúdico en el escenario. Entre ambos personajes comienza un juego dramático donde cada uno representa roles distintos: la prostituta y el guardaespaldas; la actriz y el productor; la niña y el padre; dos adolescentes en pleno despertar al amor, etcétera. Todo ello para presentar ese constante deseo humano de escapar de quienes somos, renunciar a la carga que implica asumir las consecuencias de nuestros actos y la dificultad de entender que “el hubiera no existe”.

“Escocia” plantea situaciones donde el tiempo y el espacio burlan todo orden lógico. Las experiencias de los personajes son narradas como acción en tiempo presente, como recuerdo, o como una proyección de sus vidas a futuro. Historias de amor falibles, que traen un desenlace pesimista aunque cabal, pues los personajes han perdido el tiempo en recuerdos, en imaginar e idealizar, mientras su realidad los absorbe.

La extrañeza consigue permear toda la obra: la confusión de no saber quiénes son estos personajes, qué hacen ahí y qué está pasando. Las expectativas son bien construidas por el director Adrián Darío Rosales, sin embargo no consiguen sostenerse debido a los constantes saltos temporales, espaciales y cambios de roles, que no resultan totalmente efectivos: en lugar de aclarar la situación, la vuelven enredada, provocando cansancio en el espectador.

El tono irónico, que sobresale en las escenas que buscan remontarnos a momentos clichés del cine, se desgasta por su repetición. La escenografía se reduce a mostrar la estructura de un sanitario, no invita a recrear los diversos espacios propuestos por las voces de los personajes; incluso llega a percibirse como un obstáculo para el movimiento de estos.

A pesar de los elementos que dificultan su apreciación, “Escocia” destaca por el tema planteado: porque propone vivir en el presente, atrevernos a construirnos en el aquí y ahora, en lugar de recrear un pasado que suponemos mejor, o imaginar un futuro que promete un final feliz.

ESCOCIA
Dramaturgia: Gibrán Portela
Dirección: Adrián Darío Rosales
Actúan: Esmeralda Pimentel y Eduardo Castañeda
Foro Lucerna
Calle Lucerna no. 64 esquina Milán, col. Juárez
Lunes 20:30 hrs.
(Hasta el 22 de diciembre)

*Mireya Flores cuenta con un máster en Artes Escénicas (Universidad de Vigo, España); tiene un posgrado en Políticas y Gestión Cultural con especialidad en Producción y Difusión de Espectáculos Escénicos (OEI/ UAM); es licenciada en Ciencias de la Cultura (UCSJ). Además, tiene formación en danza y teatro.